Que enseñar los calcetines está de moda ya nos ha quedado claro, pero es que las bondades de esta prenda no solo pasan por motivos estéticos sino que llevarlos, hasta cuando nos vamos a dormir, puede mejorar nuestra salud física y… ¡Sexual!

Está demostrado que tener los pies cubiertos ayuda a conciliar el sueño. Dormir con calcetines permite mantener una temperatura corporal correcta durante toda la noche, hecho fundamental para un buen descanso y levantarnos con las pilas cargadas cada mañana.

Según un ensayo publicado en la revista Nature, cuando nuestros pies están calientes, las venas se dilatan y el calor se expande por todo nuestro cuerpo: “Es entonces cuando el cerebro entiende que ha llegado el momento de descansar. Por el contrario, si nuestro organismo se mantiene frío, este tendrá que trabajar más para regular su temperatura. Lo que nos mantendrá alerta, poco relajados, y tardaremos en dormirnos”.

Por lo tanto, acostarse con calcetines es recomendable si tendemos a tener los pies fríos y queremos dormir de manera rápida y eficaz. Y si hablamos de las características que deben tener los calcetines con los que vamos a dormir, los expertos recomiendan que no sean ni muy apretados ni muy gordos, y mejor si son de fibras naturales. Decantarse por los de hilo de algodón es la mejor opción.

Y no nos alargamos más y vamos a lo que todos estáis esperando: Según un estudio realizado por la Universidad de Groningen (Holanda), tener sexo con los calcetines puestos aumenta un 30% la posibilidad de alcanzar el orgasmo. ¿La clave? El calor. El autor de este estudio, el neurocientífico Gert Holstege, quería averiguar que partes de nuestro cuerpo se activan cuando alcanzamos el clímax. Comprobó que el 80% de las parejas que participaron en su estudio llevaban los pies cubiertos en el momento más álgido, frente a un 50% de aquellos que se quedaron descalzos.

Y aún hay más. Según la psicóloga especializada en Sexología Clínica y Salud Sexual, Cristina Callao: “Cuando la temperatura de nuestros pies es lo suficientemente cálida y confortable, mantenemos la autoregulación de nuestro cuerpo y, de este modo, la sangre irriga de manera directa al clítoris y los genitales masculinos”.

¿A qué ya no os parece tan antiestético llevar calcetines? ;)